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La mitad de los inquilinos no podría pagar el alquiler actual

Temas Cáritas

Cáritas señala que el 50,6% de quienes alquilan no hallarían una renta que no supere el 30% de sus ingresos.

Redacción ·

Varios ejemplares apilados de un informe de cubierta marrón titulado La vivienda imposible: del alquiler inaccesible al realquiler de supervivencia.
Foto: Cáritas Diocesana de Málaga
El acceso a la vivienda se ha convertido en un filtro económico. Según el estudio «La vivienda imposible: Del alquiler inaccesible al realquiler de supervivencia», presentado por Cáritas Española y la Fundación FOESSA, el 50,6% de las personas que alquilan no tendrían hoy un nivel de ingresos suficiente para acceder al mercado del alquiler, es decir, no encontrarían una renta que no supere el umbral del 30% de sus recursos.

El realquiler como salida

Quienes no pueden acceder al mercado ordinario desplazan su búsqueda hacia habitaciones, subarriendos, acuerdos informales o casas en malas condiciones. En 2025, una de cada cuatro personas atendidas por Cáritas, 266.435, había recurrido al realquiler de habitaciones como solución habitacional. El perfil afectado incluye sobre todo a hogares jóvenes, monoparentales, personas migrantes y hogares con ingresos bajos o variables. El sociólogo del comité técnico de la Fundación FOESSA Thomas Ubrich explica que el realquiler suele darse «mediante relaciones contractuales débiles, informales o incluso sin contrato», con tendencia a cronificarse. La falta de contrato formal deja a estas personas sin protección ante conflictos con el propietario, les puede impedir empadronarse y las expone a desalojos sin aviso, los llamados desahucios invisibles.

La compra, más lejos

Siete de cada diez personas inquilinas no podrían acceder a la financiación necesaria para comprar una vivienda. El modelo de FOESSA estima que harían falta unos 40.756 euros de ahorro previo y unos ingresos mensuales mínimos de 2.438 euros para adquirir la vivienda de referencia; el 69,5% de la población que vive de alquiler queda por debajo de ese umbral. El estudio advierte de que el alquiler no es una alternativa automática a la compra: puede funcionar para hogares con ingresos medios o estables, pero se convierte en factor de exclusión cuando absorbe una parte excesiva de la renta disponible. Ubrich subraya que la cuestión clave «no es solo si hay viviendas en alquiler, sino si esas viviendas son económicamente accesibles».

Propuestas por tipo de hogar

Cáritas plantea instrumentos diferenciados: mecanismos que reduzcan la barrera de entrada y faciliten financiación responsable para hogares con ingresos medios pero sin ahorro; alquiler social público para hogares con ingresos bajos o inestables; ampliación de oferta efectiva y regulación en territorios tensionados; y más parque de alquiler asequible donde el alquiler resulta más excluyente que la compra. La secretaria general de Cáritas Española, María González Dyne, afirmó que «la vivienda es, ante todo, el lugar donde se despliega el hogar» y apeló a recuperar la distinción entre valor y precio. El estudio se basa en los ingresos disponibles de la población que vivía de alquiler en 2024 (EINSFOESSA 2024) y sus resultados describen a esa población, sin que deban extrapolarse al conjunto de los hogares.

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Foto: Cáritas Diocesana de Málaga